Oración
de san Alfonso.
Alfonso, creativo
evangelizador, sabio Pastor de la Iglesia, lleno de cualidades
apostólicas, qué alegría ser discípulos de Jesucristo en la Congregación por ti
fundada.
Gracias, Alfonso, por
participarnos tu experiencia del amor de Cristo y de tu inmenso celo
por comunicar a los más abandonados que también ellos son amados por el Señor.
Haz que nosotros, los redentoristas, mostremos
el amor de Dios en la benignidad, sobre todo, en la atención de las urgencias
pastorales de la Iglesia.
Las Constituciones, siguiendo la enseñanza de Cristo,
la orientación de la Iglesia y tu misma preocupación, nos dicen que nuestra ley esencial es vivir y trabajar en
comunidad fraterna, al modo de los apóstoles; ayúdanos a hacer de
Jesucristo, en la Encarnación, la
Eucaristía y la Resurrección, el centro de nuestra comunión de modo que
aprendamos a convivir, a tolerarnos, a
darnos oportunidades de crecimiento como hermanos y amigos, e irradiemos la caridad en las comunidades eclesiales
y humanas.
Tu devoto afecto
a la Virgen María sea preciosa herencia de todo el instituto y de cada uno
de nosotros. Queremos que esta buena
madre sea nuestro modelo de
evangelización, en la oración asidua, en la convivencia fraterna y en el
ardor misionero.
Y un día, el del encuentro definitivo con el Señor,
nos integremos felizmente en el cielo con la
familia de los hermanos y hermanas que buscaron en pos de ti, aquí en la
tierra, el querer del Señor. Amén.
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