sábado, 6 de agosto de 2016

DIOS NOS CONFÍA EL UNIVERSO.

El Evangelio y la vida. Dios nos confía el universo. 7 agosto. Dom. 19 T.O.
Lc. 12, 32-48.
Es práctica la comparación de Jesucristo sobre la vida de sus discípulos: Un dueño de casa, al salir de viaje, encomienda a sus empleados la administración de la hacienda, a cada uno su tarea, esperando que al volver encuentre a todos y a cada uno en el desempeño de su trabajo.
Se podría decir que Dios creador, de algún modo, se ausenta del mundo. No es  amo ni padre intenso y sobreprotector que quiera interferirnos la vida. Pero no descuida el mundo. Nos lo confía a nuestra libertad responsable y a nuestro buen juicio. Tampoco nos descuida a nosotros.
“¿Acaso soy el guardián de mi hermano?” respondió Caín cuando Dios le preguntó por Abel. La verdad es que sí, que cada uno de nosotros recibe de Dios la encomienda del hermano. El quiere que nadie quede desamparado. Y así quiere encontrarnos cuando vuelva de su larga ausencia. Nos lo recordará en la entrevista final: “Tuve hambre…, tuve sed…, estuve necesitado… y me cuidaste…. O no me cuidaste… Porque todo lo que ustedes hicieron o no con el más pequeño de mis hermanos, a mí lo hicieron o no lo hicieron”.
La presencia de Dios, silenciosa, callada, sólo perceptible para quienes creen en El y en su imagen: el ser humano en necesidad. Y en la inspiración a cada de sus discípulos para que seamos instrumentos de su bondad. En casa, en el vecindario, en este trozo de geografía que llamamos patria. Recordémoslo hoy fiesta nacional.

“El ejercicio de la presencia de Dios constituye, pues, un excelente medio para alimentar esa relación personal con el Señor en medio de nuestras actividades y para buscar ese “conocimiento práctico” que nos ayuda a iluminar nuestra existencia con la luz de la fe en Cristo de modo que procuremos vivir siempre de acuerdo al Plan de Dios”. Papa Francisco

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